Los miembros de la Sociedad de Guías de Courmayeur (y III)

De: mateocabello

09 04 am

Etiquetas:, , ,

Categoría: Fotografía

3 comentarios

Apertura:f/11
Distancia focal:250 mm
ISO:400
Obturación:1/100 segundos
Cámara:Canon EOS 350D DIGITAL

Y si hablamos de dureza en la mirada, estos ojos también son un buen ejemplo de ello.

Hablaba antes de las virtudes que hay que tener para superarse a uno mismo en la montaña… y se me olvidaba mencionar que hay veces en que las “no-virtudes”, como la ambición, la envidia, los celos o incluso el odio, también son motores que ayudan a superar obstáculos. Y es que a veces los sentimientos más oscuros son también los más poderosos. La historia del montañismo está plagada de ejemplos donde la rivalidad,  llevada a extremos insospechados, ha sido la razón fundamental para subir montañas…

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3 comentarios el “Los miembros de la Sociedad de Guías de Courmayeur (y III)”

  1. No pudeo estar de acuerdo contigo. Si superas un obstaculo motivado por la el odio, la envidia o los celos, es que nuca fue nada pareceido a un obstáculo, y muchos menos a una montaña.
    La ambición y el espíritu competitivo son otra cosa. La historia del montañismo está sembrada de guerras encarnizadas entre montañeros y pienso que no sería tal historia sin la rivalidad entre sus heroes… Aunque la verdadera contrincante siempre es la Montaña.

  2. Bueno, creo que estamos hablando de lo mismo. A veces es rivalidad deportiva, pero también a veces esa rivalidad se envilece y degenera, y va más allá de la sana competencia. Ya hablemos de “sana” o “malsana” competencia (y eso aplica igual al montañismo que al futbol o a cualquier orden de la vida), es importante reconocer que los humanos nos movemos por razones nobles y otras muchísimas veces por razones menos nobles. Al final, lo que siempre tratamos de superar no son los obstáculos externos (una montaña, once tipos enfrente vestidos con una camiseta de un color diferente, un compañero de oficina), sino los obstáculos que nosotros mismos llevamos dentro de cada uno, nuestros propios miedos y complejos… Por eso, el que se mueve por envidia, celos o lo que sea, nunca conseguirá superar sus montañas interiores, porque esas por lo general son infinitas…

  3. Efectivamente hablamos de lo mismo al referirnos a la ambición como una posible virtud cuando nos lleva a cumplir nuestros retos. Pero no lo haciamos hasta que has sacado de esa lista de “virtudes malsanas” a la envidia, los celos y el odio; pues tienen poco de virtud y mucho de malsano. Muestran la parte más vil e inmoral del ser humano y por supuesto, sólo nos adentran en la negrura existencial mientras sigamos su camino.


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